MOVIMIENTO II

La Sombra de los Arquitectos — Capítulos 14–26

ARCHIVO DESCLASIFICADO

Alex y Lena han escapado de Granada con los cuadernos de Elías, un virus informático hecho a medida y más preguntas que respuestas. Un ex-operador en las montañas de la Alpujarra les entrega el mapa de una red global de nodos ocultos bajo edificios históricos. El primer objetivo: Londres. Bajo la estación fantasma de Aldwych, a doscientos metros de la sede de Marconi, descubrirán el corazón de una red que lleva operando mucho más tiempo del que imaginaban.

Lo que GUS — el gusano de Elías — extraerá de esa red los llevará al fondo del Atlántico Norte en 1912, a una erupción volcánica de hace 74.000 años, y a una pregunta que lo cambia todo: ¿y si los Arquitectos no son villanos, sino supervivientes aterrorizados?

Los seis archivos que siguen son reales. Todos pueden verificarse.

EXPEDIENTE

FIN DEL MOVIMIENTO II

La llave de los prismáticos del Titanic existe. Se la llevó por error el segundo oficial David Blair, transferido a otro buque a última hora. Sin esa llave, los vigías no pudieron acceder a los prismáticos la noche del 14 de abril de 1912. Se vendió en subasta en 2007 por 90.000 libras. Es posible que sea el objeto más pequeño que haya cambiado el curso de la historia.

En 1898, catorce años antes del hundimiento, el escritor y exoficial de marina Morgan Robertson publicó Futility: el hundimiento de un transatlántico llamado Titán, declarado insumergible, tras chocar con un iceberg en el Atlántico Norte en una noche de abril.

La sala de radio del Titanic se llamaba la Sala Marconi. Sus operadores eran empleados de la Marconi Company, no de la naviera. El padre Francis Browne, S.J., sacó la única fotografía conocida de esa sala. En Queenstown, su superior jesuita le envió un telegrama de cinco palabras: «GET OFF THAT SHIP — PROVINCIAL.» Browne bajó del barco. Sus negativos fueron descubiertos en 1985, veinticinco años después de su muerte, dentro de un baúl metálico en los archivos jesuitas de Dublín.

En junio de 2010, un gusano informático llamado Stuxnet fue descubierto en la planta nuclear de Natanz, Irán. Se había introducido mediante un dispositivo USB, se había camuflado como proceso legítimo del sistema y había operado sin ser detectado durante meses. Hasta la fecha, se considera la operación de ciberguerra más sofisticada jamás documentada. Todo ingeniero de software del mundo estudió Stuxnet. Incluido, cabe suponer, Elías Varela.

«Cuando lo dices todo seguido, suena a la cháchara de un loco con un sombrero de papel de aluminio. "¡Los del volcán controlan el gobierno! ¡El Titanic fue un montaje! ¡Marconi está en todas partes!" [...] Somos los protagonistas de una teoría de la conspiración que resulta ser cierta.»

— Capítulo 26: El Sombrero de Papel de Aluminio

La historia continúa.